Refugio en Río Cuarto deberá encerrar 35 lapas para poder operar

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La Casa de las Lapas es un refugio en Río Cuarto, ahí las lapas son las consentidas desde hace más de 25 años.

En su finca, don Álvaro Otoya las recibe, las alimenta, las cuida y hasta les ayuda con nidos «falsos» para que se reproduzcan.

Son 35 que vuelan por gran parte de la Zona Norte y que cada tarde llegan a su casa, para dormir y sentirse a salvo.

Sin embargo, ahora con la aplicación de la reforma a la Ley de Vida Silvestre tendrá que encerrarlas para optar por los permisos para operar como un zoocriadero y poder reproducirlas.

«Ellas van revolando hasta la Virgen de Sarapiquí y más allá, se desplazan largo y el Gobierno pretende que estas lapas hay que encerrarlas para que me den los permisos, me exigieron quitar los nidos de los árboles que yo ponía nidos falsos, ahí nacían y los bebés revolaban y me dijeron que eso es prohibido», contó don Álvaro.

Este nuevo reglamento levantó la molestia y preocupación de centros de rescate y refugios además de zoológicos en el país.

Establece que estos centros deben tener tres permisos, según su actividad, para poder operar: centro de rescate, zoocriadero y zoológico.

En este caso específico, hasta la Cámara de Turismo de Río Cuarto mostró molestia y preocupación por las acciones que emprendió el SINAC para aplicar ese nuevo reglamento.

«Este es un lugar importantísimo para el desarrollo de Río Cuarto, es fuente de empleo y el hogar de muchos animales desde hace más de 25 años y que ha estado cuidando, protegiendo, preservando la vida silvestre incluso sin recibir ayuda de parte del Gobierno para costear gastos», señaló Gerald Víquez, presidente de la agrupación.

Mientras don Álvaro aún no tiene claro qué hacer o cómo hacerlo. Su amor por las lapas y otros animales lo tiene en una encrucijada.

«No puedo criar más lapas hasta que tenga permiso, pero es para criar lapas pero en encierros, nada libre entonces yo no se, por que encerradas a mi no me gustan. Yo las encierro por que algunas no vuelan bien, otros bebés que no aprenden a volar rápido y hay que cuidarlos, aquí nada uno para todo lado y nada se puede hacer por que ellos son los que mandan», agregó don Álvaro.

Lo que más le preocupa es que, en los alrededores no hay árboles suficientes para que ellas aniden según la naturaleza y menos para alimentarse.

La Casa de las Lapas además tiene una tropa de alrededor de 30 monos, hay tepezcuintles y hasta jaguares que lograron reproducirse en ese sitio.

Los animales están en su hábitat y los que no, cuando estén aptos los regresan a los bosques y montañas.

Incluso, en este centro ya hay unas 25 lapas encerradas. Son las llamadas híbridas, nacidas del cruce de la lapa roja y la lapa verde.

Según don Álvaro fue el MINAE quien lo obligó a esto para evitar que se siguieran reproduciendo de esta forma.