La vida después de perder al único hijo

Hace 5 meses un conductor que se dio a la fuga, le arrebató su más grande tesoro a Maikol Corella. Hoy, este sancarleño trata de juntar los pedazos que quedaron de su corazón para que siga latiendo.

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En vísperas de Navidad, el dolor tocó la puerta de Maikol Corella Sibaja. De pronto, la vida le arrebató a su más grande tesoro, su único hijo Maikol Josué Corella Núñez de solo 21 años.

El joven se dirigía a su trabajo en una bicimoto pasadas las 6 de la tarde por el sector de La Vega en Florencia, cuando fue embestido por un vehículo cuyo conductor tras matarlo, se dio a la fuga.

Era el 20 de diciembre de 2023, el peor día de la vida de su padre quien 5 meses después de ese hecho, trabaja en recoger los pedazos que quedaron de su corazón para que siga latiendo.

“Toda persona que pierde un hijo pierde un pedazo de su vida todos los días desde que amanece y hasta que se acuesta, ese hijo no sale de mi mente”, contó Maikol.

Ambos vivían juntos, compartían espacios todos los días y hasta la pasión por el senderismo, una actividad que su padre le enseñó y que ya, no es como antes.

Y es que, siempre se ha dicho que los hijos están preparados para ver morir a sus padres pero nunca, un padre está preparado para ver morir a un hijo.

Ese dolor entre pecho y espalda es permanente y a pesar de las sonrisas, se mantiene vivo por dentro.

“Yo salgo a caminar, me reúno con algunos amigos en las tardes porque necesito socializar mucho para tener un tema de conversación, yo en mi casa no lo logro él vivía conmigo, sentir que en mi cama hace falta alguien, ver sus abrigos en el clóset, todo eso no me deja en paz. Me gusta hacer senderismo y muchos lugares me recuerdan a él, entonces es como estar encerrado en una pecera”, contó.

Maikol espera algún día, poder reunirse con su único hijo. Cortesía.

Pedir ayuda es de valientes

Apenas la semana anterior, Maikol pidió ayuda psicológica a la Municipalidad de San Carlos. Aunque trató de sobrellevar la pérdida, ha sido difícil.

“Días atrás pensé en creer poder sobre llevarlo de buena manera, aceptando la voluntad de Dios y el ciclo de la vida, más aún siento la necesidad de ayuda profesional porque al pasar las semanas me siento más solo, todos los días mira uno al cielo y me pregunto si él estará viendo cómo me siento”, dijo.

Nervios, estrés, cansancio, no concilia el sueño, extraña, llora y los suspiros no termina de salir del pecho.

Esto es parte del dolor, parte de la vida después de perder a su único hijo, su compañero de vida.

“Es que en verdad se necesita ayuda profesional, yo a mis 40 años que ya uno a recorrido varias cosas en la vida es importante que una persona te ayude a procesar muchísimas cosas. Por este medio quiero que muchas personas que lean esto, no se queden en sus casas busquen ayuda profesional porque es importante, es necesario que se nos extienda una mano”, aconsejó.

En medio del duelo vivo y el dolor infinito, ahora él y la familia del joven están a la espera de que el proceso judicial al menos les devuelva algo de paz y que aunque Maikol Josué no regresará, su memoria tendrá justicia.

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