Héroes invisibles: La desafiante labor de los recolectores de basura en San Carlos

24 recolectores municipales enfrentan a diario la inconsciencia de la gente que deja bolsas con jeringas y agujas, alambres con púas, vidrios y otros. En muchas ocasiones terminan lastimados y con el temor de afectar su salud.

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Su trabajo muchas veces pasa desapercibido pero, es de los más esenciales. Sin ellos en cuestión de días. tendríamos montañas de desechos acumulados en las calles y por ende empezarían los problemas sanitarios.

Son los héroes invisibles, esos que cada mañana salen de sus casas con la misión de mantener limpias las calles pero, tienen que enfrentarse a situaciones de riesgo por la falta de conciencia de algunos.

Luis Villalobos tiene 15 años de trabajar como recolector de desechos para la Municipalidad de San Carlos, según relata le ha tocado ver todo tipo de objetos en las bolsas de basura y que en muchas ocasiones terminan provocando heridas desde pequeñas hasta graves.

“Nos hemos topado de todo, lastimosamente mucha gente no es consciente de lo que tiran a la basura, a pesar de que estamos con guantes, gafas y otros dispositivos que nos protegen, muchas veces como vamos a un ritmo determinado, llegamos agarramos una bolsa y nos terminamos hiriendo con vidrios, palillos para pinchos, tenedores y hasta jeringas con sus agujas”, cuenta Luis.

Estas últimas son las que más riesgo y temor les genera puesto que al momento de sentir la punzada las alarmas se encienden al no saber en que se pudo haber usado el dispositivo.

Ante ello, ya tienen una especie de protocolo a seguir para mitigar cualquier situación grave que pueda presentarse como la transmisión de una enfermedad.

“Los que nos dicen es que de inmediato busquemos la aguja porque hay personas que se inyectan algún medicamento pero también pueden usarlas para inyectar animales u otros usos con sustancias extrañas y no tienen el cuidado de poner las agujas dentro de una botella. En el momento que uno se pincha se le vienen muchas cosas a la mente”, dice Luis.

El protocolo señala que, en al momento de ser pinchados, deben reportar de inmediato a su jefatura y tomar una fotografía de la aguja para ser trasladados al INS y recibir una atención preventiva oportuna.

Hasta la fecha, del dolor de las punzadas afortunadamente nada más ha pasado, sin embargo el temor no deja de estar presente entre estos valientes.

“La semana pasada topé con la mala suerte de que en una bolsa venían unos rollos de alambre de púas, tuve que dejarla en la canasta y la señora se molestó, pero es que esos factores para uno es un riesgo muy grande”, cuenta Carlos Echandi quien también es recolector del municipio.

Estas fotografías muestra parte de lo que deben enfrentar los recolectores en su trabajo diario. Cortesía.

Otro de los problemas son los restos de vidrio, que los usuarios introducen en las bolsas sin una sola pizca de consideración.

Pese a que al ayuntamiento tiene un programa de reciclaje con camiones que pasan por los barrios recogiendo desechos separados, aún muchos no emplean esta práctica y terminan provocando los percances.

“Tengo un compañero al que le tuvieron que poner hasta ocho puntadas en una de sus piernas porque tiran celosías quebradas, espejos o botellas en las bolsas sin ningún cuidado y a veces las bolsas son pesadas entonces uno las apoya en la pierna y ahí es cuando pasan los accidentes”, describe Luis.

Tienen que lidiar hasta con heces de mascotas que meten dentro de las bolsas, su trabajo no tiene freno y tienen que salir a la calle sin importar si llueve o hace un intenso calor.

Ellos solo tienen una petición para los sancarleños: Un poco más de empatía y cuidado con lo que desechan en las bolsas. Eso les permitirá seguir desarrollando su trabajo, uno que hacen con orgullo aunque terminen siendo héroes invisibles.

Luis Villalobos (segundo de izquierda a derecha) acompañado por sus compañeros recolectores. Cortesía.

Llamado urgente

La Municipalidad de San Carlos hace un vehemente llamado a la población para que “cuidemos a quienes nos cuidan”.

El objetivo es que en los hogares y comercios puedan separar los residuos como los infectocontagiosos y punzocortantes.

Lo recomendado es que no se coloquen en la bolsa de la basura y si no es posible, por lo menos usar cajas o recipientes rígidos para almacenar esos residuos y que no provoquen accidentes graves a los recolectores.

“En el caso de desechar agujas y jeringas por algún tratamiento médico, lo mejor es disponerlas en un galón y gestionar con el centro de salud más cercano para su respectivo tratamiento”, explicó el municipio.

El mismo caso aplica si la jeringa y aguja es de uso veterinario, puede llevarlas al establecimiento donde las adquirió para su adecuado desecho.

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